Etiquetas ambientales de la DGT: qué significa cada una y por qué afecta al precio
CERO, ECO, C y B: cómo se asigna el distintivo ambiental, qué restricciones implica y cómo influye en el valor de reventa de un coche usado.
El distintivo ambiental de la DGT clasifica los vehículos por su potencial contaminante, y las zonas de bajas emisiones de las ciudades lo han convertido en un factor de precio: dos coches idénticos con etiqueta distinta ya no valen lo mismo.
Las cuatro etiquetas
CERO (azul): eléctricos puros, de hidrógeno y enchufables con autonomía eléctrica suficiente. ECO (azul y verde): la mayoría de híbridos, gas y enchufables de menos autonomía. C (verde): gasolina desde 2006 y diésel desde septiembre de 2015, aproximadamente. B (amarilla): gasolina desde 2001 y diésel desde 2006, aproximadamente. Los anteriores no tienen etiqueta.
Qué implica en la práctica
El acceso a las zonas de bajas emisiones depende de cada ordenanza municipal, pero el patrón es constante: cuanto mejor la etiqueta, menos restricciones hoy y menos incertidumbre mañana. Un coche sin etiqueta puede quedarse fuera del centro de las grandes ciudades.
El error de comprar mirando solo el precio
Un diésel B barato puede ser una gran compra en un entorno rural y una trampa en Madrid o Barcelona. La etiqueta es geografía: la misma letra vale distinto según dónde vivas.
Cómo saber la de un coche
Se consulta con la matrícula en la web de la DGT, y viene en el informe del vehículo. En Autamo cada ficha muestra el distintivo junto a los datos verificados: es un dato de compra, no un adorno.