El ITP del coche usado: por qué Hacienda no se cree tu contrato
El impuesto de transmisiones no se calcula sobre lo que pone el contrato, sino sobre las tablas oficiales. Cómo funciona la valoración y qué pasa si declaras de menos.
El impuesto de transmisiones patrimoniales es el peaje fiscal de comprar un coche a un particular. Lo paga el comprador, a la hacienda de su comunidad autónoma, y en la mayoría de comunidades ronda entre el 4 % y el 8 %. Hasta aquí, sencillo. Lo que sorprende es la base sobre la que se calcula.
Las tablas de Hacienda
Cada año se publica una orden ministerial con los valores de todos los modelos y unos porcentajes de depreciación por antigüedad. Tu coche tiene un «valor oficial» aunque tú no lo sepas. El impuesto se calcula sobre el MAYOR entre el precio del contrato y ese valor de tablas.
El clásico «pon 1.000 € en el contrato»
No funciona y además deja rastro. Si declaras por debajo de tablas, la comunidad puede girarte una liquidación complementaria con intereses. Y un contrato con precio falso es un problema en cualquier reclamación posterior: lo que reclames estará limitado por lo que dijiste haber pagado.
Cuándo NO se paga ITP
Cuando el vendedor es un profesional: entonces la factura lleva IVA y el ITP no aplica. Por eso el mismo coche puede tener fiscalidad distinta según a quién se lo compres.
En la práctica
Presenta el modelo 620 (o el que use tu comunidad), paga y guarda el justificante: sin él, la DGT no tramita el cambio de titularidad. En Autamo la liquidación va incluida en la tramitación del expediente: el impuesto aparece en el desglose antes de reservar, no como sorpresa después.