Kilómetros trucados: cinco comprobaciones que desmontan el engaño
El fraude del cuentakilómetros sigue vivo. Cómo cruzar el historial de ITV, el desgaste y la electrónica para detectar un coche retocado.
Retocar un cuentakilómetros digital cuesta poco y se paga caro: cada 10.000 km borrados se convierten en cientos de euros de sobreprecio. La buena noticia es que el engaño casi siempre deja costuras.
1. El historial de ITV
El informe de la DGT recoge la lectura del odómetro en cada inspección. Es la línea temporal oficial: si el coche marca hoy menos que en su última ITV, no hay más que hablar. Y si entre inspecciones hizo 30.000 km al año y de repente 3.000, pregunta por qué.
2. El libro y las facturas de taller
Las revisiones anotan kilometraje. Un coche «con 80.000 km» cuya factura de hace dos años dice 110.000 se delata solo. La ausencia total de historial en un coche moderno también es información.
3. El desgaste que no miente
Volante, pomo, pedales y el bolo del asiento del conductor. Un coche de 60.000 km con el volante pulido como un canto de río ha vivido otra vida.
4. La electrónica
Muchas centralitas guardan el kilometraje en varios módulos. Un diagnóstico OBD en un taller independiente encuentra discrepancias que el cuadro no enseña.
5. El precio
Un coche notablemente más barato que sus equivalentes con «pocos kilómetros» no es una ganga: es una pregunta sin responder. En Autamo el kilometraje declarado se cruza con el historial de ITV antes de publicar el anuncio, y la cifra que ves en la ficha es la verificada.